emocional. Por lo tanto, usted puede mirar el futuro con esperanza, aun sabiendo que habrá experiencias difíciles. La relación constante con Dios en "tiempos de bonanza" es lo que nos fortalece para las tempestades.
Además, es bueno recordar que, conforme dice Fernando Sabino, conocido escritor brasileño, "al fin todo se arregla; si todavía no se arregló es porque todavía no llegó el fin". Es cierto. La Biblia garantiza que este mundo tendrá un final feliz para los que crean

de su esposa, dos hijos pequeños.

Pero, la verdad es que generalmente la mayor parte de la vida no está hecha de desastres o de alegrías extraordinarias. Por el contrario, vivimos casi siempre en la rutina de eventos comunes. En esos momentos es cuando debemos prepararnos para enfrentar los traumas y las tragedias. Pero, ¿cómo? Primero, es bueno saber que Dios desea liberarlo de un pasado de experiencias dolorosas, curando sus traumas y restaurando su equilibrio
en ello. Será el fin de las tragedias, el fin del dolor, el fin de la muerte. Jesús prometió, en más de dos mil quinientos pasajes bíblicos, que su regreso a la tierra es cierto y que ese evento será la solución para todos los problemas humanos. Y el Maestro nunca mintió.
Es como si pudiéramos oír al Señor diciendo: "Hay fuego y mucho humo, pero no te asustes": "Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso" (S. Mateo 11:28). "Busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas [inclusive la paz] les serán añadidas. Por lo tanto, no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas


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