En memoria de aquel 11 de septiembre...a nueve años del atentado a las torres gemelas

Aquellos fueron los 102 minutos más tenebrosos de la historia de los Estados Unidos. Desde el impacto del primer avión contra la torre norte del World Trade Center (WTC), el día 11 de septiembre de 2001, hasta el derrumbe de la segunda torre pasaron 102 minutos eternos, en que el mundo parecía haber perdido la respiración.
emocional. Por lo tanto, usted puede mirar el futuro con esperanza, aun sabiendo que habrá experiencias difí­ciles. La relación constante con Dios en "tiempos de bonanza" es lo que nos fortalece para las tempestades.
Además, es bueno recordar que, conforme dice Fernando Sabino, co­nocido escritor brasileño, "al fin todo se arregla; si todavía no se arregló es porque todavía no llegó el fin". Es cier­to. La Biblia garantiza que este mundo tendrá un final feliz para los que crean

Un avión cho­có contra el WTC, hay fuego y mu­cho humo, pero no te asustes", le dijo Tony Rocha a su esposa, Marylin Marques, antes de que el teléfono dejara de funcionar. Tony se había casado con Marylin en 1994, ya con el curso de Administra­ción de Empresas terminado. Además de buen marido y padre, Tony llegó a ser un respetado corredor de bolsa en Wall Street. Trabajaba en la Cantor Fitzgeral Securities, cuyas oficinas es­taban en la torre norte del WTC. La Cantor perdió 700 de sus mil emplea­dos, entre ellos Tony, que dejó, además
de su esposa, dos hijos pequeños.

Cuando viajamos en ómnibus, tren o avión, nos encontramos con muchas personas. Algunas siguen inmersas en libros o pe­riódicos, otras miran por la ventana, indiferentes al pasajero que está a su lado. Miradas perdidas de vidas que vienen y van. ¡Cuántos traumas emocionales: tristezas, desilusiones, sueños frustra­dos, tragedias, añoranzas! ¿Quién de nosotros no tiene alguna de esas cosas en su equipaje? ¿Cuántas Marylins se arrastran por la vida sin sus Tonys?
Pero, la verdad es que general­mente la mayor parte de la vida no está hecha de desastres o de alegrías extraordinarias. Por el contrario, vi­vimos casi siempre en la rutina de eventos comunes. En esos momentos es cuando debemos prepararnos para enfrentar los traumas y las tragedias. Pero, ¿cómo? Primero, es bueno saber que Dios desea liberarlo de un pasado de experiencias dolorosas, curando sus traumas y restaurando su equilibrio
en ello. Será el fin de las tragedias, el fin del dolor, el fin de la muerte. Jesús prometió, en más de dos mil quinien­tos pasajes bíblicos, que su regreso a la tierra es cierto y que ese evento será la solución para todos los problemas hu­manos. Y el Maestro nunca mintió.
Es como si pudiéramos oír al Señor diciendo: "Hay fuego y mucho humo, pero no te asustes": "Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobia­dos, y yo les daré descanso" (S. Mateo 11:28). "Busquen primeramente el rei­no de Dios y su justicia, y todas estas cosas [inclusive la paz] les serán añadi­das. Por lo tanto, no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afa­nes. Cada día tiene ya sus problemas

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